'Coco': Una canción para recordar <fieldset class="val-fieldset"><legend></legend><span class="valoracion val-40"></span></fieldset> - El silbido de Bogart - Blog de cine

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'Coco': Una canción para recordar


Con su última película, al fin, la factoría Pixar ha roto la “mala” racha culpable de títulos como El viaje de Arlo, la continuación de Buscando a Nemo o la segunda secuela de Cars, trabajos que, aunque no del todo desmerecidos, carecen de la redondez a la que nos tiene acostumbrados en sus películas. Coco llega en el mejor momento, para criticar las nefastas políticas del actual presidente de los Estados unidos, Donald Trump, y mostrar su más sincero apoyo al país del tequila y rendir un más que digno y maravilloso canto de amor al folclore y la cultura popular mexicanas «como los mariachis, las rancheras, el xoloitzcuintle, los alebrijes o el papel picado».

Coco es una película de animación sorprendentemente enriquecedora en todos los aspectos, tanto en lo visual como en lo emocional. Es un festín de color, texturas, detalles y nuevas ideas, pero, sobre todo, de expresiones y matices emocionales. Además del homenaje tan obvio al Día de los muertos «esa festividad de carácter espiritual que honra a los difuntos sirve aquí como nexo de unión entre dos mundos: el de los vivos y el de los muertos», contiene claras referencias cinematográficas; desde un guiño a las películas del oeste «con esa abuela enfundando la chancla al más estilo pistolero» hasta las habituales referencias a otras películas de Pixar «con objetos de algunos personajes de anteriores films», como también un homenaje a personajes célebres mexicanos como el caso de Frida Kahlo «convertida en una inspirada directora artística que crea la puesta en escena del show de un famoso cantante». Coco es una estupenda película que tiene sus peros, como los tramposos amagos de acabar más de una vez «es como si le costara llegar al apabullante final».


Pero, fundamentalmente, el film sirve para mostrar su más profundo respeto hacia la familia, la música y los sueños, pero por encima de todo es un ácido alegato contra la enfermedad del Alzheimer. Una emotiva historia donde el papel no es el único recordatorio de nuestros seres queridos, sino que la música también nos ayuda a recordar y donde nos hace ver la importancia de la familia y que tiene su apoyo y ayuda para alcanzar nuestros sueños.

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