'Vengadores: Infinity War': Un universo infinito <fieldset class="val-fieldset"><legend></legend><span class="valoracion val-40"></span></fieldset> - El silbido de Bogart - Blog de cine

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'Vengadores: Infinity War': Un universo infinito


Marvel Studios ha alcanzado un nivel que jamás hubiéramos pensado que lograría en el cine palomitero y del entretenimiento. Ha creado un estilo propio, un sello, una marca capaz de hacer fan a la persona menos desinteresada por los superhéroes del universo. Y todo se lo debemos gracias a su peculiar pero eficaz sentido del humor, unas buenas historias que enganchan, un acertadísimo casting de actores que caen en gracia al público «No veo a otro actor haciendo de Stark que no sea Robert Downey Jr.», todo ello aderezado con un buen puñado de efectos especiales. Marvel ha fabricado un blockbuster épico inalcanzable por otra productora que pretenda jugar en su misma liga en lo referido a superhéroes. No existe competencia para esta superproducción que supera a todos sus antecedentes en las producciones Marvel y a muchos de los intentos de otros estudios. Hay pocos que intenten competir en el mismo territorio que la Marvel «se me viene a la memoria la trilogía de El caballero oscuro de Christopher Nolan». Ni siquiera DC «aunque si hay alguna que le llegue a la suela esa sería posiblemente su última producción, Wonder Woman».


Los hermanos Russo han sido capaz de reunir a la mayor parte de los personajes de la galería de Marvel en una sola película, y sin sobrar nadie «quiero decir, que todos tienen su lugar aquí, su papel», todos los personajes tienen un peso bastante equilibrado evitando que haya uno por encima del otro y cuyos actos son de tal vital importancia que dependen que se desenvuelvan o no los acontecimientos de la historia. Al igual ocurre con el humor, la emoción y la acción, tres medios diluyentes fundamentales para la trama fluya correctamente. En Vengadores: Infinity War se sabe cuándo reír, cuándo «por qué no» llorar y cuándo dejarnos llevar por unos asombrosos efectos visuales, porque todo está en su justa medida y distribuido de manera proporcional en las dos horas y media de duración.

Hay diálogos y situaciones capaces de provocar alguna risotada que otra «desde un debate sobre tipos de helados con los nombres de Los Vengadores hasta un ¿fallido? intento de un Guardián de hacerse invisible con movimientos muy lentos».


Otra cosa que funciona muy bien en Vengadores: Infinity War son las subtramas amorosas, que sirven para definir la relación personal que existe entre los personajes y el supervillano, y también para detonar la ira y el deseo de venganza en esos personajes cuando descubren la verdad. Anthony y Joe Russo han acertado en convertir al supervillano en personaje central de la película, en el protagonista principal, apoyándose en la doble portentosa interpretación de Josh Brolin «es doble porque, por un lado, pone la voz, y por otro, la presencia física, el actor pone rostro y movimientos al personaje, aunque estos estén generados por ordenador».

No es una más, una de las infinitas películas de superhéroes que hay, Vengadores: Infinity War es una obra capaz de sacar de la poesía, épica y de la épica, poesía. Está claro que Marvel juega en otra liga, y las demás productoras están en categorías muy inferiores, pero puede que algún día suban y compitan con Marvel. Pero hasta que esto ocurra, Vengadores: Infinity War es, de momento, la mejor película del universo Marveliano. ¡Ojo! No confundir con la mejor película de superhéroes.

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